Puentes para la paz


Versión propia del cuento “Old Joe and the Carpenter”
José vivía en el campo y tenía un gran vecino. Ambas familias compartían mucho. Un día encontraron un ternerito en las tierras del vecino y éste lo reclamo como suyo. Pero José aseguró que el animalito tenía las mismas manchas que su vaca predilecta y que le pertenecía.

Discutieron y ninguno quiso ceder por lo cual se pusieron bravos. Un día José estaba comiendo y alguien tocó a su puerta. Se identificó como una carpintera y se ofreció a realizar cualquier reparación o trabajo. José la invitó a sentarse y mientras hablaba con la desconocida miraba la casa de su vecino a lo lejos. De repente, le dijo a la carpintera que le tenía un trabajo.

Señaló la casa del vecino y le dijo: “¿Ves aquel riachuelo que corre entre la frontera de nuestras tierras? Ese no estaba allí la semana pasada. Mi vecino lo hizo sólo para molestarme. Él hizo un surco desde el viejo embalse allá arriba para que el agua bajara por esa línea y así separarnos. Bueno si esa es su intención, yo lo haré mejor. Quiero que construyas un muro para no ver más nunca su casa”.

La carpintera le contestó que si tenía todos los materiales haría algo que tal vez le gustaría. José se fue al pueblo y compró clavos y madera, se los entregó y la dejó trabajando. La mujer estuvo fajada en su tarea todo el día.

Al atardecer llegó José a recogerla. Cuando vio lo que había hecho le gritó. “¡Eso no es un muro!”.
Y no lo era. La mujer construyó un hermoso puente sobre el riachuelo.
En ese momento José vio a su vecino que cruzaba el puente muy contento.
“José, qué maravilla lo que hiciste. Yo nunca habría podido construir algo así. Seamos amigos otra vez”.
Ambos se abrazaron y José le confesó. “Ese ternerito es tuyo, siempre lo supe. Sólo quiero que volvamos ser amigos”.
Mientras se reconciliaban, la mujer tomó sus herramientas y se alistó para irse. Ellos la llamaron. José le dijo: “No te vayas, tenemos muchos proyectos para ti”.
Ella sonrió y contestó: “Me gustaría quedarme, pero no puedo. Hay muchos más puentes que debo construir”
.

Esta historia para niños me pareció muy apropiada para los tiempos que vivimos y me sirvió para abordar el tema con el que ayer intervine en el foro dedicado a los medios de comunicación, en el marco del Encuentro Internacional de Constructores de Paz, organizado por el Centro Gumilla.
Conté una de las varias iniciativas que ha tenido Últimas Noticias en la promoción del diálogo. Esta fue en enero y febrero de 2003, en medio de los desguaces del paro, cuando con el apoyo de muchos convocamos dos mesas de diálogo con personas de distintas tendencias para discutir en un ambiente de respeto y tolerancia. Los titulares de apertura fueron los aportes de estos ciudadanos.
Mi conclusión es simple, ya lo han dicho otros. Los periodistas estamos para ayudar a construir puentes, no para detonarlos.
Fuente del cuento: Rhinos&Raspberries. www.teachingtolerance.org

Acerca de politikomreal (546 Artículos)
Somos periodistas, venezolanos, apasionados por la información. Nos encuentras en @PolitikomReal y en @LuzmelyReyes

1 Comentario en Puentes para la paz

  1. Luz Mely Reyes // junio 3, 2014 en 4:24 am // Responder

    Reblogueó esto en Politikom.

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