Desafíos de la Venezuela post Chávez


 

“Aunque parezca cierto
Quienes mandan aquí no son las vacas”.

A LOS DE OTROS PLANETAS

Gustavo Pereira, poeta homenajeado en la Filven 2013

Ya es costumbre de nuestro país vivir en incertidumbre. Pero esta hora que vivimos es una de las más retadoras.  Hoy, la primera opción de ganar las elecciones del 14 de abril la tiene Nicolás Maduro, heredero político del Presidente Chávez. No obstante, como es sabido, las herencias suelen causar resquemores, a menos que haya mucha, mucha, mucha unidad.

Maduro tiene como mínimos estos retos: Mantener la unidad civil-militar en la que tanto ha insistido en sus pocos días como encargado de la presidencia; la unidad intrapartido,  la unidad con las bases no asociadas a los partidos: movimientos sociales, pueblo llano.

Del lado externo a la causa chavista, también está un país que requiere repuestas y reconocimiento.  Hay varias medidas económicas detenidas, aunque han sido anunciadas al menos en dos ocasiones, durante la agonía del Presidente Chávez. Sin embargo, que se sepa, no hay consenso sobre tales iniciativas. La inflación continua galopante, el país lleva tres meses casi detenido y estamos en pleno proceso electoral.

Es interesante que desde el gobierno se esté planteando una dirección colectiva. Es una diferencia sustancial con el liderazgo anterior.  Esta propuesta del Partido Comunista de Venezuela, apoyada por otras voces que se identifican con una corriente radical del Psuv implica avanzar hacia una construcción más democrática en lo interno; que tal vez avive las contradicciones. Pero es una manera de legitimar la toma de decisiones.

“Por lógica, ningún liderazgo podrá ser igual al del Presidente Chávez, y esto tendrá que ser un ejercicio consciente para quien pretenda relevarlo, por lo que la condición fundamental de este nuevo liderazgo sólo podrá surgir y mantenerse si se garantiza una dirección más colectiva, lo que implica mecanismos sencillos de incorporación en los procesos de toma de decisión y formulación de políticas públicas de los sectores políticos, sociales, económicos y culturalesescribió Nicmer Evans, el pasado 12 de diciembre, cuando se vislumbraba la gravedad del estado de salud del Presidente.

Y habría que ir más allá. El gobierno tiene en sus manos casi todas las cartas. Pero no hay que olvidar que otros millones de venezolanos que deben ser tomados en cuenta.  Si se sigue el esquema tradicional del mandato de la mayoría sin atención a la minoría, más temprano que tarde, se pueden abrir escenarios no deseables para la paz del país.

 

Ser o  parecer, he allí el dilema

Recientemente, el presidente encargado y candidato a la primera magistratura Nicolás Maduro llamó  a jurar  por el  desprendimiento de la riqueza. Según entendí,  Maduro,  formado en la línea marxista,  observa la cuestión política desde una lucha de clases, que si bien,  no ha calado profundamente,  ha agarrado fuerza, porque la dicotomía de esta campaña es los pobres con Chávez y Maduro y los otros (desde la pequeña burguesía hasta los dueños de los medios de producción)  con Capriles Radonski. El tema había sido superado por Chávez, quien ya en 2008 admitió, a instancias de Fidel Castro, que en Venezuela, no había 45% de oligarcas, o mejor dicho, con los números de las elecciones pasadas: 6.591.304 de venezolanos que no votaron por la opción del gobierno no pueden ser despachados fácilmente,

De hecho desde hace ya un buen tiempo hay una “Clase media revolucionaria”.

En el seno del chavismo intelectual muchas han sido las discusiones sobre si quedarse solo en reformas, o impulsar cambios más profundos. El planteamiento del Presidente Chávez fue ir promoviendo los cambios poco a poco, porque pese a la retorica “esta revolución es pacífica, pero armada”, él estaba consciente de que con violencia nada se iba a lograr o lo que se alcanzase sería con un gran desgaste para la nación. Por eso mantenía a raya a algunos de los extremistas.

Volver a la idea de renunciar a la riqueza suena bien, pero se ejecuta mal. A diferencia de los altos cargos de la Revolución Cubana, la mayoría de dirigentes y funcionarios criollos no han superado  las veleidades pequeño burguesa.  La mayoría no usa los servicios públicos de salud y educación. De hecho la administración pública mantiene pólizas privadas  de HCM. Hijos, familiares y allegados de la élite gubernamental no conviven barrio adentro con los más pobres,  por tanto tampoco pagan el impuesto de la inseguridad.  Hay sus excepciones, claro está, pero no está muy arraigado el sentido de  vivir como lo hace la mayoría de este país, Por el contrario, unos pocos, siguen disfrutando los privilegios que da el ejercicio del poder.  Esta es un reclamo que siempre ha estado presente y que no observo se solucionará por ahora. A menos que sea con demagogia y con la articulación de un discurso  que lo justifique.  Como me dijo una vez  la joven novia de un defenestrado gobernador chavista, que cargaba un bolso de una reconocida casa francesa: ¿Acaso los únicos que tienen derecho a usar ropa de marca son los escuálidos. Además ni que fuera americano?

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