Amarrarse al mástil de la cordura


En estos días de tanto desasosiego en Venezuela he escuchado dos veces la historia de Ulises y su paso por la Isla de las Sirenas. Y se me ocurre que la comparación es muy válida para nuestro momento actual, por lo que mi propuesta, mientras transitamos estos mares enrarecidos de protesta, violencia y represión, es amarrarnos al mástil de la cordura.

La historia narrada por Homero, en La Odisea,  cuenta que de regreso a Troya, Ulises es advertido por Circe sobre las pruebas que deberá pasar para llegar a su hogar.

“Llegarás primero a las sirenas, que encantan a cuantos hombres van a su encuentro. Aquel que imprudentemente se acerca a ellas y oye su voz, ya no vuelve a ver a su esposa ni a sus hijos pequeños rodeándole, llenos de júbilo, cuando retorna al hogar, sino que le hechizan las sirenas con el sonoro canto sentadas en una pradera y teniendo a su alrededor un enorme montón de huesos de hombres putrefactos cuya piel se va consumiendo. Pasa de largo y tapa las orejas de tus compañeros con cera blanda, previamente adelgazada, a fin de que ninguno las oiga: más tu si desearas oírlas, haz que te aten en la velera embarcación de pies y manos y así podrás deleitarte escuchando las sirenas”.
Ulises le hizo caso y aun tentado por aquel seductor canto, no pudo lanzarse al agua, sino que cuando mas gritó para que lo soltaran, dos de sus hombres lo ataron con mucha más fuerza. De esta manera pudo sortear aquellas aguas.

Son muchas las interpretaciones de este mito. Yo no iré a aguas tan profundas, pero si me serviré de esta historia para expresar mi visión de este momento.

Con más frecuencia de la deseada, un sector de venezolanos quiere salir del gobierno a como dé lugar. El liderazgo de Hugo  Chávez, (QEPD) se catapultó en 1992, luego de intentar derrocar- por las razones que fuesen- a un gobierno legítimamente electo. Diez años después, en 2002 al ya mandatario Chávez,  intentan sacarlo del poder usando la misma vía que él había empleado y ahora 10 años después de aquel golpe, hay quienes insisten en sacar a Nicolás Maduro por la vía forzosa.

Llaman estas sirenas a levantar barricadas, cerrar vías, sabotear,  admirar a quienes violentan a otros y a desconocer a quienes han atendido el llamado al diálogo del gobierno nacional. Su canto promete que vendrá la luz después de tanta oscuridad, cuando en realidad nos vamos consumiendo el alma colectiva de tanta desconfianza y atrocidad.

Por otra parte, en el gobierno también tienen su propio coro. Está compuesto por quienes  farfullan  que es mejor reprimir para ejemplarizar, son las voces encantadoras que  hablan de paz, pero no sueltan el garrote del insulto. Son aquellos  capaces de avalar que a un ser humano lo maten solo por ejercer su derecho a protestar y son los que justifican que se aplique toda la fuerza posible a quienes,  de una manera que algunos podemos cuestionar, expresan el malestar de, al menos, la mitad electoral de ese país. Esos cantos absurdos que equiparan la violencia del Estado con todo su aparato represor (armas, entrenamiento, leyes y estrategia) a la  individual y se ríen del dolor de los otros. Son los que cometen la abominación de burlarse de aquellos otros venezolanos que han creído en una causa y los que esperan aplicar ciertas dosis de manipulación para seguir ganando indulgencia con escapulario ajeno.

Además son estas figuras las que  estúpidamente pretenden tapar con fiestas y disfraces el luto, la rabia y el dolor que afecta a una parte de los venezolanos, y ni siquiera respetan el llanto de su propio lado. Invitan a la “arenita, playita” para ganar tiempo, sin ver que siempre habrá lunes, y que por más intento de “aguar” las manifestaciones se hagan, esto es un reclamo que seguirá subiendo de tono si no hay un cambio real.

¿Y qué hacer frente a este pasaje tan demandante que estamos atravesando?

Insisto, amarrarse a la cordura. No podemos perder la perspectiva de que las muertes y la violencia política son intolerables, tenemos que estar conscientes de que una salida violenta del “Tirano “ como algunos le han dado en llamar a Nicolás Maduro, no será seguida por una época distinta y esplendorosa, mientras persistan   las razones del conflicto.

No nos miramos los venezolanos en el espejo de Siria, Egipto ni Ucrania. Siempre hemos creído que no podemos estar peor de lo que estamos, aunque la realidad,  a punta de cachetadas,  pretende sacarnos de nuestro error a cada rato. Cada vez hay mas indicios de que si no actuamos con responsabilidad y cesamos de hacer ofrendas al altar de la confrontación ( tus muertos, mis muertos) ,  vendrán tiempos mas retadores.

En concreto

  • Al menos 18 muertes han ocurrido en el país desde el pasado 12F, relacionadas directamente, con la violencia política. La Fiscalia reconoció el viernes un registro de 17 personas asesinadas. La número 18 es el sargento de la GNB, Giovanni Pantoja  muerto de un tiro en el ojo durante las protestas de El Trigal.  Sin mas datos, el Presidente Maduro dijo que hay 30 fallecidos por causas indirecta y luego elevó esa cifra a 50. El primer mandatario debería saber que con esas cifras no se juega.
  • El caso de Marvinia Jimenez es uno de los más emblemáticos de cómo nos hemos dejado permear por la polarización. Las imágenes de esta mujer de La Isabelica, salvajemente golpeada por una efectiva de la GNB tuvieron que dar la vuelta al mundo para que la Fiscalía prestase atención. A Marvinia la detuvieron y le imputaron cinco delitos, entre ellos desobediencia. Ella relata que quiso defenderse y eso lo utilizan ahora para acusarla de agresión a la autoridad. Una autoridad que no dudo en emplear métodos en extremo violentos para someter a una mujer que ademas tiene un tipo de limitación física . Entiendo que los tiempos de la investigación son lentos, pero una civil sometida por la fuerza pública y además golpeada en el suelo por la efectiva que la somete, merece al menos, ser considerada como la víctima y tratada como tal. Pero en vez de concitar el repudio general hay quienes buscan justificar la agresión. 
  • Aplaudo el llamado al diálogo y a quienes han acudido a verse las caras con el gobierno.  Muchos dudan, y con razón, de la sinceridad de esta iniciativa. Venezuela no estaría en esta senda si desde hace mucho tiempo dialogar con el contrario hubiese sido la norma y no la excepción. Este no es un proceso sencillo, y de seguro tendrá altas y bajas, Ojalá la voluntad expresada no sea autobombardeada por quienes se resisten a desarmar la palabra.
Acerca de politikomreal (546 Artículos)
Somos periodistas, venezolanos, apasionados por la información. Nos encuentras en @PolitikomReal y en @LuzmelyReyes

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s