Esta semana será crucial para Venezuela y el camino hacia la resolución de una crisis en un país que, en sentido general, luce a punto de naufragio.

Por una parte, dentro del país, la oposición debe movilizar 1% (al menos 194 mil en total) de los electores que firmaron en cada estado para solicitar el revocatorio del presidente Nicolás Maduro, para que confirmen sus firmas ante el Consejo Nacional Electoral. De esta manera, pasar a la segunda etapa de la petición del referendo revocatorio que es mucho más compleja. El número a validar es, si se quiere, bajo. Lo difícil estriba en las dificultades para acceder a los puntos de verificación, la poca información que hay y el plazo: son cuatro días, en horario de oficina.

Por otra parte, Venezuela será protagonista en Washington DC, específicamente en la Organización de Estados Americanos, donde el martes 21 de junio serán escuchados los tres expresidentes que median para lograr el diálogo entre los actores del gobierno y de la oposición,  y el jueves 23 de junio se realizará la sesión del Consejo Permanente para discutir el informe del secretario Luis Almagro.

Se estima que el jueves, el diputado Henry Ramos Allup, presidente de la Asamblea Nacional venezolana, acuda a DC como testigo del cerco que el Ejecutivo Nacional, a través del Tribunal Supremo de Justicia, ha aplicado al Poder Legislativo.

Desde que el pasado 31 de mayo, el secretario general de la OEA invocara la Carta Democrática, sobre la base de su artículo 20, se ha generado toda una movilización por parte del gobierno venezolano, que ha debido pasar a la defensiva, y por la oposición venezolana, que busca hacerse entender en el ámbito internacional, donde prevalece el principio de no intervenir en los asuntos internos de los países.

Los allegados a Almagro aseguran que, no obstante lo que ocurra el próximo 23 de junio, el trabajo del secretario general está en gran parte hecho porque ha expuesto la situación venezolana en diferentes espacios. Sus detractores, en cambio, afirman que el uruguayo está solo y que ha salido derrotado en la Asamblea General de la OEA que se realizó la semana pasada en República Dominicana.

Una tercera vía se halla en una vaticinadora carta que le escribiera en noviembre pasado, el expresidente José Mujica. “Venezuela nos necesita como albañiles y no como jueces, la presión exterior solo crea paranoia y esto no colabora hacia condiciones internas en esa sociedad.”  

Si nos vamos por la línea de quienes ya ven frutos en la gestión de Almagro, debemos reseñar la  campaña de desinformación del gobierno venezolano contra el funcionario.

El informe Almagro tiene 132 páginas y reseña uno a uno los aspectos por los cuales se afirma que en Venezuela hay alteraciones del orden democrático. Se especifica además cómo en el país no se cumple con lo establecido en el artículo 4 de la Carta Democrática. Algunos de esos hechos son: Cerco al Poder Legislativo, un poder originario, desde otro poder, el Judicial, a instancia del Ejecutivo, la existencia de presos políticos, la crisis de salud y de los servicios públicos, las limitaciones a los derechos de expresión y libertad de prensa, las violaciones a los Derechos Humanos, entre otros.

Los voceros del gobierno venezolano insistían que Almagro no tenía competencia para invocar la carta. Sin embargo, es un hecho que sí estaba facultado. El 23J se discutirá el informe.

Otra maniobra de manejo de la información del gobierno venezolano fue hacer pasar la realización de una sesión especial del Consejo Permanente, el pasado 1 de junio, como la sesión solicitada por Almagro. Esta reunión, que fue de por sí polémica, tuvo como finalidad alcanzar una declaración conjunta motorizada por Argentina sobre la situación venezolana.

Voceros del oficialismo la catalogaron como una victoria diplomática. La oposición venezolana, en cambio, destacó que al gobierno no le quedó otra opción que reconocer la crisis y seguir insistiendo en buscar un diálogo.

En esta resolución, a la que se llegó por consenso, luego de más de 12 horas de debate, se acordó respaldar las gestiones de Unasur para propiciar el diálogo entre los actores del gobierno y de la oposición venezolana.

La tercera gran maniobra del gobierno venezolano ha sido hacer creer que por su petición, la OEA va a examinar la conducta del secretario general.  Esto fue rechazado por la comisión que lo evaluó y la Asamblea lo que decidió fue que Venezuela tiene derecho a plantear su petición otra vez ante el Consejo Permanente.

El uruguayo se ha convertido en una piedra en el zapato para el gobierno venezolano, con cuyo voto por cierto, llegó a la secretaria general de la OEA. Sus cartas a dirigentes del gobierno venezolano como la escrita al exministro (de varias carteras) Elías Jaua y hasta al propio presidente Nicolás Maduro están llenas de alusiones a los principios de la izquierda democrática, la mayor profundización de los derechos y también responde los señalamientos sobre su supuesta connivencia con Estados Unidos.

No obstante, aún pende sobre Almagro alguna acción que pueda pretender el gobierno venezolano o sus aliados.

De acuerdo con el artículo Artículo 137 de la Normas de la OEA: El Secretario General y el Secretario General Adjunto se abstendrán de toda actividad, esté o no específicamente prohibida en estas Normas, que resulte o dé la impresión de resultar en:

  1. Otorgamiento de trato preferente a cualquier organización o persona;
  2. Pérdida de su independencia o ausencia de imparcialidad en sus respectivas actuaciones;
  3. Adopción de decisiones administrativas sin observar los procedimientos establecidos;
  4. Perjuicio del buen nombre e integridad de la Secretaría General.

http://www.oas.org/legal/spanish/normas/espanol/NormGenCapX.htm

En concordancia con el Artículo 116 su remoción  sería posible si en la Asamblea General se logra el voto de los dos tercios de los Estados miembros.

Intentarlo no solo obligaría al gobierno de Maduro a invertir tiempo y esfuerzo en liquidar a un enemigo individual, sino también dejaría en evidencia los límites que el régimen venezolano estaría dispuesto a pasar.

Las otras cartas

Sin embargo, Venezuela se puso de moda en el exterior. Si vemos la semana pasada se movieron muchas cartas, y todo indica que fue por la acción del pasado 31 de mayo del secretario general de la OEA.

  1. La relación Venezuela-Estados Unidos. En República Dominicana, en una reunión respetuosa, pero no amigable, el secretario del Departamento de Estado John Kerry y la canciller venezolana Delcy Rodríguez acordaron el establecimiento de una nueva etapa de relaciones. Es en este contexto que también se aprueba que los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero, Leonel Fernández y Ernesto Samper sean recibidos por el Consejo Permanente de la OEA, el próximo 21 de junio.
  2. Juega la UE.  Mientras la Cancillería venezolana estaba ocupada con la OEA, otro frente se abría desde la Unión Europea. El 8 de junio la plenaria del Parlamento Europeo aprobaba solicitar a Venezuela, “la inmediata liberación de todos los presos y respeto a la Constitución, incluido el procedimiento revocatorio que puede llevar a la destitución del presidente”. La resolución fue aprobada con 501 votos a favor, 94 en contra y 73 abstenciones. “La Cámara mostró su apoyo a los esfuerzos de Unasur para iniciar un proceso de diálogo nacional entre el ejecutivo y la oposición”. Además se reconoce que“unas 2.000 personas” están encarceladas, “en arresto domiciliario o en condena condicional por razones políticas”. Es por esto que el sábado 18J se reunieron en Bruselas, la canciller Rodríguez y la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, quien de acuerdo con un comunicado, volvió a solicitar la liberación de los presos políticos. La Cancillería venezolana calificó la reunión de cordial y ofreció su versión de que están llevando la verdad del gobierno venezolano al mundo. La jefa de la diplomacia europea “alienta al gobierno de Venezuela a comprometerse en un diálogo genuino y constructivo con la mayoría parlamentaria y el marco constitucional”, según un despacho de prensa

  1. Por si fuera poco. Mientras el gobierno venezolano intenta hacer frente a los efectos de la acción de Almagro, la oposición venezolana sigue buscando apoyo internacional.  El gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles Radonski viajó por Suramérica donde se reunió, entre otros con el presidente argentino Mauricio Macri, cuya postura ante el Consejo Permanente de la OEA prácticamente saboteó el informe Almagro. Capriles también se reunió con el presidente paraguayo, Horacio Cartes, cuya posición ante la OEA ha sido de firme apoyo para el referendo.

 ¿Qué puede ocurrir?

 El gobierno venezolano no se desprende de sus acciones antidemocráticas, como fue la presión para que funcionarios retiraran sus firmas al solicitar el revocatorio, o el Consejo Nacional Electoral que dificulta la verificación de firmas, o la demanda ante el TSJ contra la MUD por presunto fraude debido a las firmas excluidas.

Sin embargo, los saqueos y muertes ocurridos en la ciudad de Cumaná, al oriente del país  son un alerta de cómo un escenario de estallido social emerge como primera posibilidad en las próximas semanas.

Pese a todo, para mí lo ya descrito son evidencias de que el juego político ha comenzado a destrancarse, justo en medio de muchas tácticas que podrían amenazar una salida pacífica al conflicto venezolano. Es algo incipiente y delicado. Cualquier error puede trancar las opciones que medio se abren.

Esta semana se presenta en extremo interesante, tanto por la situación interna de Venezuela, el reto que tiene la oposición de movilizar a electores para que verifiquen las firmas en un ambiente de desinformación y confusión, y por todo el panorama internacional.

En todo caso, Almagro parece que ya cumplió su tarea. Las acciones del secretario sorprendieron a más de uno, que al principio no entendían por qué había invocado la Carta Democrática sin contar con los votos para aprobarla. En el camino, se han despejado algunas dudas. Uno de sus allegados asegura que no hizo cálculo político, sino que intenta cumplir con sus funciones.

Artículos relacionados

¿Algo que reportar?